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Querida Familia:

¡Paz y Gozo en Cristo Resucitado!

Desde anoche por toda la Tierra hay cantos de alegría y de júbilo, y los cristianos clamamos con gozo que Jesús ha resucitado.

Y es que la Resurrección del Señor es la que da el sentido a toda nuestra vida cristiana.

En este Domingo de Pascua, reciban de parte del Consejo General un gran abrazo lleno de cariño, con el gozo y la alegría que comparte toda la Iglesia. Que una vez más nos sintamos llamados a ser proclamadores de la realidad de que Él vive en medio de nosotros, llevando esperanza y luz hasta los confines de  la Tierra.

Les ruego hacer llegar este mensaje a los hermanos de las diferentes Casas y Ministerios de la Comunidad.  Unida a todos ustedes junto a María Santísima,

María Armenteros Malla

Directora General CSCV

Comparto con ustedes esta Homilía atribuída a San Epifanio de Salamina, Obispo:

” El sol de justicia (Mal 3,20), oculto durante tres días, se levanta hoy e ilumina toda la creación. ¡Cristo permanece en el sepulcro durante tres días, él que existe desde toda la eternidad! Germina como una viña y llena de gozo al mundo entero. ¡Fijémonos en la salida del sol que no conoce ocaso, despertemos a la aurora y llenémonos del gozo de su luz!

Cristo ha roto las puertas del infierno, los muertos se levantan como de un sueño. Cristo se levanta, Él que es la resurrección de los muertos  y viene a despertar a Adán. Cristo, resurrección de todos los muertos se levanta y viene a liberar a Eva de la maldición. Cristo se levanta, Él que es la resurrección y transfigura en belleza lo que no tenía aspecto atrayente (cf Is 53,3) Como de un profundo sueño, el Señor se ha despertado y ha deshecho todas las intrigas del enemigo. Resucita y colma de alegría a toda la creación. Resucita y queda vacía la prisión de los infiernos. Resucita y transforma lo corruptible en incorruptible (1Cor 15,53) Cristo resucita y establece a Adán en la incorruptibilidad, en su dignidad primera.

Gracias a Cristo, la Iglesia viene a ser hoy un cielo nuevo, (Ap 21,1) un cielo más bello que el sol visible. El sol que vemos cada día no tiene comparación con este Sol. Como un siervo, lleno de profundo respeto hacia su amo, el sol del día se ha eclipsado ante aquel que estuvo pendiendo de la cruz (Mt 27,45) De este Sol dice el profeta: “Sobre vosotros, los que honráis mi nombre, se alzará un sol victorioso…” (Mal 3,20) Por Él, Cristo, Sol de justicia, la Iglesia se transforma en cielo resplandeciente de muchas estrellas, nacidas de la piscina bautismal en una luz nueva.

“Este el día que hizo el Señor, hagamos fiesta y alegrémonos en él.” (Sal 117,24) llenos de una alegría divina.

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