Han pasado 33 años desde que organizamos nuestro primer retiro de Semana Santa en 1983. En aquel año se usó la zona de niños en el CONSA (Colegio Nuestra Señora de La Altagracia), en Los Prados, Santo Domingo. Era un espacio demasiado pequeño. El año siguiente nos trasladamos al patio bajo los árboles del CONSA. Era un espacio grande. Después de algunos años resultó pequeño también. Nos trasladamos al nuevo y grande auditorio del Colegio Quisqueya. Un par de años más y ya resultaba demasiado pequeño también.
Finalmente llegamos al polideportivo del Colegio Loyola. Y ya está quedando pequeño. El Lunes Santo (24 de marzo), el polideportivo estuvo lleno, con unas 3,000 personas sentadas. Y eso, antes de empezar la noche. Los días siguientes hasta en el parqueo se ubicaron algunas personas. ¡Gloria a Dios!
El padre Darío Betancourt
El padre Darío Betancourt fue el predicador invitado. Es un sacerdote colombiano que vive en Nueva York. Ya se está acercando a los 80 años de edad. Sin embargo todavía tiene la vitalidad, el entusiasmo y la energía de un enamorado del Señor. El P. Darío es uno del puñado de sacerdotes que el Señor usó para diseminar la Renovación Carismática a lo largo y ancho de América Latina, y hacia muchos otros países. Él visitó Santo Domingo por primera vez el 15 de enero de 1978, cuando celebramos el Primer Encuentro Nacional de la Renovación CarismáticaCatólica en el Estadio Olímpico. Desde entonces lo hemos encontrado en el país y fuera de él, compartiendo retiros, misas, entre otras actividades evangelizadoras.
¿Por qué Dios no siempre responde?
El padre elaboró sus conferencias de cada noche, usando la pregunta: “¿Por qué Dios no siempre responde?”. A través de anécdotas, chistes y explicaciones sencillas, nos llevó a asimilar lo que es la oración de petición.
Cada noche inició con el rezo del santo Rosario. Luego el momento de adoración al Santísimo, haciendo procesión con la custodia entre la multitud; gesto de amor que siempre es apreciado por todos, ante la cercanía y un signo visible y real de Jesús caminando entre su pueblo. ¡Cuánto gozo!
Cada noche algunos testigos compartieron su testimonio acerca de cómo el Señor obró en ellos. ¡Qué alegría escuchar y compartir la evidencia contundente de que ¡Jesús está vivo! ¡Y vive en Santo Domingo!
Mientras tanto una fila larga de penitentes esperaban su turno para confesarse con unos cuantos sacerdotes abnegados.
Televida, el canal de TV católica, cubrió el retiro las tres noches, para llevar la Buena Nueva hasta el límite de su señal a lo largo y ancho del país.
Después de la Eucaristía, que se celebró con todos los detalles y elementos de la liturgia de Semana Santa, se oró por los enfermos, con sanaciones que se identificaron en seguida, para la gloria de Dios y la edificación del pueblo.
Damos gracias a Dios por el privilegio de servirle individualmente y como Siervos de Cristo Vivo, para que el mundo loconozca, y que él sea glorificado.
John Fleury

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